domingo, 8 de noviembre de 2009

Con la expectativa del regreso


Néstor Kirchner leyó las tapas de los diarios del sábado y no pudo disimular un gesto de preocupación. En cada una de las llamadas telefónicas que realizó a lo largo del día se le notó esa inquietud. Kirchner transmitió a sus allegados que estaba preocupado por la ola de violencia que, realmente existente o promovida como sensación desde los medios, viene monopolizando la agenda periodística. Kirchner cree que la sumatoria de protestas muy agresivas en la calle y conflictos laborales que parecen desmadrarse no son producto de la casualidad. Según su lectura, que viene afirmando a gente de su confianza, ese escenario es fogoneado por sus rivales dentro del peronismo: sobre todo por Eduardo Duhalde. “Un escenario convulsionado es el único que permitiría un retorno de Duhalde a los primeros planos”, dijo a Página/12 un dirigente del oficialismo que esta semana conversó varias veces con Kirchner. La preocupación por la sensación de caos e ingobernabilidad explica también el operativo clamor para la vuelta del santacruceño a la cúpula del PJ. Este martes se reunirá en La Plata la mesa ejecutiva del consejo nacional del partido en la residencia del gobernador Daniel Scioli. El tema del encuentro será justamente qué rol debe desempeñar Kirchner.

Una posibilidad que se viene evaluando con mucho cuidado –Página/12 lo anticipó hace justamente una semana– es que el consejo nacional del justicialismo rechace la renuncia que presentó Kirchner un día después de la derrota del 28 de junio. Aquel lunes 29, Kirchner anunció su renuncia a la presidencia del PJ en una expeditiva conferencia de prensa en la que lo acompañaron en silencio Scioli y Alberto Balestrini. Ese anuncio dejó a Scioli, quien ostentaba el cargo de vice del partido, en la conducción del justicialismo. El próximo martes, Scioli recibirá a los miembros de la mesa ejecutiva del consejo nacional del PJ en la coqueta casa que le corresponde –la asigna la provincia– como gobernador. Uno de los encargados de convocar a la reunión fue el titular de la Federación Argentina de Municipios (FAM) e intendente de Florencio Varela, Julio Pereyra. En los últimos días, Pereyra llamó a los integrantes de la mesa para avisarles de la reunión del martes.

En la convocatoria deberá resolverse si finalmente se le acepta la renuncia a Kirchner. Las opiniones están divididas. Hay un grupo mayoritario que está dispuesto a rechazarle la dimisión: entre ellos, se cuentan el secretario general de la CGT, Hugo Moyano, quien convocó a sus hombres a impulsar el retorno de Kirchner al PJ; también varios intendentes del conurbano, que suponen que el santacruceño es el único dirigente conocido del peronismo que está en condiciones de garantizar la continuidad del modelo iniciado en 2003. Quienes están en contra de facilitar el regreso de Kirchner a la conducción del PJ sostienen que su eventual reincorporación como presidente del partido podría ser leída como “una señal de debilidad” que terminaría favoreciendo a Duhalde. Sin embargo, también hay dirigentes del PJ que consideran que la puja por la conducción del PJ es una cuestión menor, muy alejada de las preocupaciones actuales de la población. “A la gente esto no le interesa nada”, aseguró a Página/12 un hombre de contacto cotidiano con el ex mandatario.

Kirchner sabe que los intereses de la población no tienen nada que ver con la agenda partidaria del peronismo. Por eso está atento a la escalada de conflictividad; a la compleja implementación de la asignación universal por hijo; a la pelea por el encuadramiento de los trabajadores de los subtes que esconde una puja entre la CTA y la CGT por el modelo sindical; a la protesta de las organizaciones sociales no kirchneristas por supuesta discriminación en el plan de cooperativas Ingreso Social más Trabajo. Kirchner también sigue con atención algunos hechos puntuales. Por ejemplo, le sorprendió para mal –lo consideró sospechoso– el incidente que padeció un grupo de militantes y desocupados alineados en el Frente Darío Santillán en la madrugada del martes. Tras recibir una denuncia de robo, la Policía Federal detuvo a tres manifestantes, entre ellos el dirigente de la organización Pablo Solana. Solana fue golpeado y varios días después fue internado.

En la agenda de prioridades del ex presidente hay un espacio importante para el seguimiento de cómo quedarán conformados los bloques legislativos a partir del 10 de diciembre. Kirchner también sigue con particular interés lo que pueda ocurrir en la Legislatura bonaerense, donde el oficialismo perdió bastantes bancas. Habrá que ver si su eventual regreso al PJ complica o no las relaciones con los otros bloques –sobre todo con la UCR–, que serán imprescindibles para que Scioli y Balestrini puedan sancionar varias leyes clave de los próximos dos años.

Martín Piqué

“Nunca di tantos abrazos en mi vida”


Tres hermanos, un nombre verdadero, el rostro de la madre, un huracán de descubrimientos y sensaciones. Martín acaba de descubrir quién es y de verse reflejado en los pequeños hábitos y los grandes parecidos de una familia que no sabía que existía hasta hace una semana.

Tiene 29 años, el cuerpo huesudo, la barba muy corta. A poco de hablar dice que está nervioso, con los pies fuera de la tierra, que el cuerpo le tiembla como tembló cuando tocó por primera vez un acordeón. Era uno que le habían prestado y todavía no sabía –faltaban muchos años para que supiera– que era el mismo instrumento que tocaba su madre. “Cuando lo toqué lo sentí y me temblaron las manos, no sé si lo probaste alguna vez: me gustó el sonido grave, es como tener un piano en medio del pecho, un instrumento que con cada nota que abrís o que cerrás sentís que tiembla todo.” Hace menos de una semana, desde Abuelas de Plaza de Mayo lo llamaron para contarle su historia. “Recién ahora estoy poniendo los pies sobre la tierra” y de corrido intenta explicarse sin comas, casi sin respiración. “Estoy deslumbrándome, conociéndolos a ellos, conociéndome a mí mismo.”

Son más de las once de la noche. Martín está en una terraza cerca del Congreso y un tumulto de voces se oye de fondo, como un murmullo. Treinta años atrás, exactamente el 2 de noviembre de 1979, los tres hermanos de Martín llegaban a la casa de sus abuelos en el Chaco después de quince días de cautiverio. Un grupo de tareas del Ejército había secuestrado a sus padres, Marcela Molfino y Guillermo Amarilla, el 17 de octubre, apenas volvieron al país en la contraofensiva de Montoneros. A Guillermo lo secuestraron en un bar, durante una cita. A Marcela se la llevaron de la casa de San Antonio de Padua donde estaban viviendo. También se llevaron a los tres chicos, a un hermano de Guillermo y sus dos hijos. Los cinco chicos permanecieron en una casona antigua al cuidado de un grupo de mujeres policía (ver nota aparte). El 2 de noviembre los sacaron de ahí, los subieron a un avión y los depositaron en una provincia que no conocían, al cuidado de una tía. Nadie supo hasta ahora de la existencia de Martín. El cuarto hermano nació ocho meses después del secuestro. Treinta años después, este 2 de noviembre, la historia volvió a poner las cosas en orden: las Abuelas llamaron a los tres hermanos Amarilla-Molfino y a Martín. Horas después, se daban el primer abrazo.

“Me pasó algo muy extraño todo este tiempo”, arranca Martín. “Todo el tiempo me quería mudar a San Antonio de Padua, no sabía por qué. Hasta había hablado con una amiga y ella me preguntaba por qué Padua y yo le decía no sé, me gusta Padua.”

–¿Vivís cerca?

–Vivo a media hora, cuarenta minutos. Pero nunca supe por qué quise ir ahí. Y me encuentro todo el tiempo con cosas así, pequeñas cosas que de a poco voy entendiendo que parecen un detalle insignificante, pequeño, pero no son tan así. ¡Me encontré con un montón de primos que se comen los dedos igual que yo! ¡El mismo tipo de comida! Y es la primera vez que me pasa.

–¿Qué es lo que sucede en estos días?

–Estoy viviendo. Eso. Ya pasaron varios días, tengo la sensación de que pasó mucho tiempo, los dos primeros días parecieron 54 meses. ¡No parece que hubiese pasado menos de una semana! Recién ahora se me están poniendo los pies en la tierra. Estoy bien, es gente muy linda y creo que esto es un momento muy importante para todos, sentí que estuvieron al lado mío, pero también que todavía hay cosas que no entiendo.

–¿Como qué?

–Los gustos musicales de ellos, todavía no los entiendo.

–A vos te gusta la música.

–Sí, y me gusta toda la musica, pero soy acordeonista.

–¿Cómo fue que empezaste con eso?

–Yo toco la guitarra desde chiquito, pero un día me compré un acordeón. No sé si vos probaste alguna vez un acordeón: a mí siempre me llamó la atención porque me gustó el sonido. Una vez me prestaron uno y lo sentí: me temblaron las manos, es como tener un piano en medio del pecho, un instrumento que con cada nota que abrís o cerrás sentís que tiembla todo, sentís la vibración de la nota, las notas graves, te hacen vibrar. Todavía estoy aprendiendo, te digo, pero es como que entiendo cuando suena.

–¿Cómo se vive el encuentro con tu familia?

–Estoy todavía tratando de traducir lo que siento, ponerle palabras. Me siento muy protegido, muy cuidado, como que me comprendieron desde el primer momento, porque para las dos partes fue un shock. Yo siento que es una historia que recién estoy empezando a conocer y que ellos ya traían. Ahí se abren preguntas y por ahí en esos momentos es el amor lo que aparece en primer plano. Cuando los vi, dije: no me separo más de ellos porque ahora, después de todo lo que pasó y después de que intentaron separarnos... Pero con esto no quiero decir nada sobre la persona que yo considero que es mi madre del corazón. Hacia él sí. Es decir, quizá si yo reconozco un enojo hacia alguien es hacia él, hacia el que me capturó. Realmente conociendo ahora cómo fue la historia, sé que ella me acogió con todo el amor del mundo y ahora que acabo de charlar con ella, recién estoy disfrutando.

El encuentro

Martín nació el 17 de mayo de 1980 en el Hospital Militar de Campo de Mayo, un edificio del Ejército donde daban a luz las mujeres detenidas en los centros clandestinos. Quedó en manos de un agente de Inteligencia militar que murió quince años después. Adolescente, empezó a preguntarse por sus orígenes. Los hermanos que acaba de conocer están convencidos de que Martín no necesitó descubrir ningún papel para saber lo que había pasado. Creen que su madre Marcela se lo dijo mil veces durante el embarazo, que le habló a la panza, que él tiene metida en el cuerpo la voz de ella diciéndole de sus hermanos y quién era.

Martín se dio cuenta de que no era hijo de quienes se suponía que era hijo por distintas cosas, pero una fueron las cuentas: la persona que hacía de su madre tenía más de cincuenta años cuando nació. El buscaba fotos de su embarazo. Dicen que jamás decía a qué se dedicaba su supuesto padre. Que decía que era oficinista. Y que no mostraba las fotos en las que aparecía con el uniforme militar. Apenas entró a su casa por primera vez, la novia imaginó que no era hijo de esa familia. Los hermanos dicen que si ella lo sabía, él también.

Los tres hermanos siguen viviendo en el Chaco. Mauricio tiene 34 años y es alto como Martín. Joaquín, de 32 años, es muy corpulento, e Ignacio, el de 30, es el más parecido a Martín. Los tres viajaron a Buenos Aires el lunes, iban a volver a Chaco el martes, pero hasta anoche todavía estaban acá.

“Al principio, yo no entendía nada de nada”, sigue Martín. “Era como ver una película en la que yo era el espectador de mi vida; con los días hablé con los hermanos de mi papá y con otra gente y eso me sirvió porque me dijeron que me lo tome despacio, porque uno se acelera y todo parece muy rápido y se da a una velocidad vertiginosa.”

–¿Sabías la historia del país?

–Es shockeante porque parece que el pasado se mezcla con la vida del país. Y yo no sé si tengo un gran conocimiento de la historia, pero sí tengo un conocimiento sobre lo que pasó con los militares y la dictadura y siempre me sensibilizó mucho y eso me llamaba la atención. Veía películas, leía cuestiones de la dictadura. Me sensibilizaban muchísimo, y me decía: ¿por qué yo no? Pero bueno, fue una decisión que costó tomar, pero no podía no tomarla: no podía pasar por esta vida sin saber la verdad o ejercer más bien la verdad. Y ahora sé que por mis padres, también era algo sanguíneo.

–¿Qué te dijeron de ellos?

–Que eran luchadores y la lucha, bajo las banderas que sean, siempre es por empujar una verdad y a lo mejor viene por ahí la mano. Y desde el amor. Y bueno, yo digo que es todo eso junto.

–¿Es cierto que te alertó tu partida de nacimiento?

–La partida de nacimiento no fue lo que me llamó la atención porque en el documento es donde figura como que soy nacido en Campo de Mayo. Pero no fue eso, en sí. Sino que fueron impresiones, marcas pequeñas. La historia del país en realidad, en un lugar y en una época donde le sucedió esto a mucha gente. Mucha gente que no lo sabe. La edad de mis padres a la edad de tenerme, la profesión de él. Y fotos que no veía...

–Vos fuiste a Abuelas..

–Yo fui a hacerme los estudios a la Conadi porque sospechaba. Todo los datos cerraban y al poco tiempo me dieron turno para la extracción de sangre, y cuando meses más tarde me dijeron que no, para mí era “no”. Porque uno en realidad lo que espera es que “no”. ¡Que no sea así! Uno se dice esas cosas. Pero bueno si era así, también estaba bien porque era la verdad. Y yo fui a buscar la verdad. Dos años después me llamaron, no sé si dos años porque mucha conciencia del tiempo uno no tiene, pero me llamaron. Fue el viernes pasado, y me dijeron que tenía una entrevista el lunes... Yo me quedé mudo. Fue un llamado que me sorprendió. Porque para mí era un caso cerrado: imaginate, había pasado un tiempo, ahora me enteré de que eran dos años, a mí me parecían menos, pero era tiempo.

–¿Qué pensaste?

–Cuando me llamaron al principio me quedé mudo y no me animé a preguntar para qué. Para más información, me dijeron. Y entonces yo busqué unas fotos que tenía, llevé más información. Y cuando llegué me atendió Claudia, la hija de Estela de Carlotto, y tuve una sensación que se intuye, que el cuerpo habla por sí mismo. Y yo lo vi en el cuerpo de ella. En ese momento me contó la historia, cómo fue y que estaba mi familia en Abuelas, esperándome. Y la verdad es que me sentí protegido porque en esos momentos necesitás contención, porque tenía miedo.

–¿Miedo?

–Sí, es una sensación animal, como la de los animales cuando sienten miedo viste que salen corriendo, eso. Pero... por suerte no salí corriendo. Me crucé con otros hijos con la misma experiencia en ese momento que te dicen dos o tres palabras y vos ves que te están entendiendo, todo es raro. Las Abuelas están cerca y de pronto vos que las veías allá lejos, no sé, las ves como de tu familia, te dicen: “Vestite bien que estás desprolijo”.

–¿Qué te pasó cuando entraron?

–Claudia me llevó con un taxi para Abuelas, yo no entendía nada, era algo muy raro. Hasta ese momento era un lunes común, un lunes más de mi vida y de golpe me estaban diciendo: “Tenés tres hermanos que te están esperando”. Guauuuu, dije yo. Claudia se reía. Y yo no puedo decir qué pasaba porque siento sensaciones amorfas y cuando llegamos la vi a Estela de Carlotto en la puerta, me miraba y de golpe me estaba esperando a mí y yo me pellizcaba. Me preguntaba si lo que estaba viviendo no era un accidente, si no estaba teniendo un sueño en terapia intensiva, pensé si no estaba Woody Allen dando vueltas o haciendo una película por ahí cerca. Y bueno la vi a Estela. Le di una abrazo gigante y di abrazos y abrazos, que nunca di tantos abrazos en toda mi vida.

–¿Tus hermanos?

–Cuando abrí la puerta eran 54 mil personas que vinieron y encima me dijeron: “Y eso que es el diez por ciento”. Pero en el momento te quedás sin aire y cada persona que se me acercaba y me decía “yo soy tal” y “soy amigo de tu padre”. Y te empiezan a hablar, se te empiezan a mezclar todos los nombres, y de pronto vi a otro hijo o alguien de Abuelas que me dice: quedate tranquilo, porque uno no sabe quién es quién y mi memoria es patética para los nombres.

–¿Con los nombres de tus hermanos pasó lo mismo?

–Con mis hermanos me costó acordarme los nombres... Pero no importa los nombres, no importa nada, es ese abrazo que nace del pecho. No hay manera, no hay nada. Ahí vi realmente, vi gente muy buena. Tengo la sensación de que es muy buena, no los conozco y es extrañísimo eso, porque son mi familia y no los conozco. ¿Por qué tengo que pasar por todo esto? Y eso me dio una mezcla de emoción, de bronca, de desorientación, de no entender nada. De interrogación, de signos por todos lados. Pasaron los días y seguía en el aire. No podía dormir la primera noche, la segunda fue como un infiernito. Mi novia fue fundamental, y creo que si no estaba con ella, sobre todo los primeros días, es como que me iba del suelo.

–Era parte de lo poco conocido....

–Las impresiones con mis hermanos son muy extrañas. Me pasaba con el más chico, lo miraba, me quedaba mirándolo, porque nunca vi una persona tan parecida a mí, porque hasta me parecía divertido y se los comentaba. Y mi novia me decía ¡hasta tienen los mismos dientes! Y se reía. Me contaban cosas y por momentos no escuchás nada, y me doy cuenta de que es como que las tengo olvidadas, por eso te decía lo de estar en una película. En medio de todo. Uno de ellos dijo que no hacía falta el ADN porque reconoció, no bien me vio, las orejas. Y eso fue muy gracioso después de tantas lágrimas y de tanto no entender nada.

Lo primero que hizo Martín ante su familia real fue pedir una foto de la madre. “No sé por qué –dice– pero la que me intrigaba era ella, quería saber qué pasó con ella, cómo era, y bueno, de a poco me estoy enterando y entiendo. No me lo imaginaba, sabía que iba ser una historia así, pero saber cómo era son cuestiones que tienen que ver con preguntas que se hace uno, es tan fuerte, pensar que después de todo lo que habrá vivido pude salir de ahí adentro, me tuvo y se dio todo de una manera tan especial.”

–¿Supiste algo de ella?

–La familia me protege mucho y no me llena de información y eso está bueno. Y ahora estoy queriendo saber los pequeños detalles. Pero mi familia es como que no quiere invadirme, yo me siento aturdido a veces, te cuentan algunas cosas, pero se te empieza a mezclar todo, y yo necesito mis espacios de soledades. Todo esto no lo tomo con la idea de recuperar algo, sino de empezar algo. Porque yo lo tomo como que ganamos gracias a todos, a la gente que estuvo allí al lado mío, a mi novia, a mis amigos que mañana (por ayer sábado) van a conocer a mis hermanos.

–Dicen que tus hermanos son raros porque son muy unidos.

–Son muy unidos, y también eso fue raro. Si yo hubiese entrado a una familia donde había quilombos a lo mejor no hubiese sido tan fácil, pero los miro y me pone contento. Pero quiero ser también cuidadoso con eso porque es como que ahora te cuentan cosas de ellos, cosas que pasaron juntos, en las que uno no estuvo ahí, me digo: ¡la pucha, pero no estuve! Pude haber estado, y dado una manito. Y eso: te van cayendo las fichas muy de a poco. Pero es lindo, no lo estoy viviendo como algo triste, no. Es lindo tener todo eso, lo feo es estar con los ojos enceguecidos toda la vída, es lindo saber la verdad y convivir con ella y con ellos.

Cuando habla es como que todo el tiempo busca palabras. “Faltan palabras”, dice. “Y estos son los momentos en los que a uno le gustaría ser poeta ahora y empezar a musiquear.”

Alejandra Dandan

sábado, 7 de noviembre de 2009

“Le entró en crisis el código”


La jueza consideró que D’Elía no transgredió el código contravencional porteño por haber realizado una marcha de Liniers a Plaza de Mayo. Macri calificó el fallo como “una burla a la sociedad”. El debate por los alcances.

Había quienes esperaban Luis D’Elía fuera condenado por la Justicia contravencional por no pedir permiso para realizar una movilización en la ciudad de Buenos Aires. Pero esas expectativas se vieron frustradas por el fuero contravencional porteño y los canales tuvieron que cambiar su videograph: D’Elía resultó absuelto. La jueza Cristina Lara consideró que el dirigente de La Matanza no había transgredido el código contravencional al organizar una marcha desde Liniers a Plaza de Mayo en reclamo de mayor presencia de candidatos de “sectores populares” en las listas del oficialismo. D’Elía festejó la decisión y la consideró un caso testigo que pondrá en riesgo la jurisprudencia que intenta aplicar el gobierno de Mauricio Macri en materia de protesta social y movilización callejera. “A Macri le entró en crisis el código contravencional, que es autoritario, violador de los pactos internacionales de derechos humanos e inconstitucional”, pronosticó D’Elía en diálogo con Página/12.

El fallo de la jueza Lara, miembro del fuero contravencional, penal y de faltas de la ciudad, consideró que D’Elía no había infringido los artículos 69 y 78 del código contravencional, que ordenan avisar con anticipación a las autoridades si se pretende realizar una protesta en la vía pública. El fiscal había pedido la aplicación de una multa de cinco mil pesos. En su alegato acusó a D’Elía por “obstaculización de la vía pública” y “afectación de los medios de transporte”. La jueza Lara no tuvo en cuenta ninguno de esos cargos. D’Elía atribuyó la resolución del juicio, que se conoció ayer a la tarde en la sede de la Justicia porteña de Tacuarí al 100, a la labor de su abogado, Adrián Albor. Distinta fue la reacción del gobierno porteño. La resolución del juicio produjo allí una visible irritación. “Decisiones como ésta son una burla a la sociedad”, se quejó Macri (ver recuadro).

Tras ser informado de la absolución, D’Elía se acercó a conversar con los periodistas. Estaba contento. Consultado por Página/12, el fundador de la Federación de Tierra y Vivienda (FTV) aprovechó la oportunidad para hacer un balance del juicio y analizó las consecuencias del fallo. “Mi abogado estuvo brillante. Explicó que los pactos internacionales de derechos humanos y los derechos constitucionales, los llamados supraderechos, están por encima del código contravencional, que es una norma menor. Y además objetó que el código contravencional no tiene facultades de generar penalidades, como imponer días de prisión y esas cosas. Los destruyó”, aseguró D’Elía.

–¿Cuáles serán las consecuencias políticas y jurídicas de este fallo?

–Ellos entraron en desesperación cuando vieron la calidad de nuestra presentación jurídica. Y se dieron cuenta de que si llegaba a la Corte Suprema se les caía todo el código contravencional. El sueño del fascista autoritario Mauricio Macri, que pretende que los ciudadanos de este país federal tengamos que pedirle permiso para hacer una protesta o una demostración de nuestras ideas, comenzó a desmororarse.

El juicio se había iniciado como consecuencia de la marcha del 7 de mayo desde Liniers a Plaza de Mayo organizada por la Central de Movimientos Populares (CMP) que encabeza D’Elía. El fallo absolutorio disparará una polémica sobre los alcances de la reglamentación para movilizaciones callejeras que contiene el código contravencional porteño. Ayer, tras quejarse en duros términos por la absolución, el propio Macri aseguró que el código en cuestión “dice claramente que hay que pedir permiso para realizar una manifestación”. Consultado por Página/12, el abogado Albor lo desmintió. “El código contravencional dice que no constituye contravención el ejercicio regular de los derechos constitucionales. También dice que se deberá dar aviso a las autoridades competentes con la debida antelación. Pero ojo, dar aviso no es pedir permiso”, dijo Albor.

Según el abogado de D’Elía, la resolución del juicio tendrá consecuencias jurídicas en un futuro no muy lejano. En su razonamiento, y recordando que el derecho a manifestarse está previsto en la Constitución, el código porteño no puede restringirlo: sí puede reglamentarlo pero siempre que esa reglamentación no atente contra el derecho constitucional de fondo. El tema de debate, entonces, es qué alcance puede tener esa reglamentación.

En diálogo con Página/12, Albor aseguró que el gobierno de Macri está pretendiendo ir más allá de lo que determina la legislación. “El año pasado, Macri mandó un proyecto a la Legislatura en el que decía que había que pedir permiso para manifestarse en la ciudad. La Legislatura no lo trató. Sin embargo, ahora, el gobierno de Macri pretende que para hacer una manifestación haya que llenar un formulario que está en la página web del ministerio de Espacio Público, luego pagar un timbrado en el Banco Ciudad y después rogarle a Dios que Macri te dé permiso. La idea de ellos es que si vos no querés meterte en problemas cumplas con esos requisitos. D’Elía no hizo caso y se comió un juicio de dos días. Pero hoy lo ganó. Lo que pretende imponer el macrismo va en contra de lo que sostienen la Corte Interamericana y la Europa de Derechos Humanos”, concluyó.

Martín Piqué

Callejeando

La calle es un caos.” La afirmación alcanzará niveles paroxísticos a medida que se acerque el próximo paro de subterráneos, anunciado para el martes que viene por 24 horas. Repetida infinidad de veces por día, la frase dejó de ser una mera descripción de ambiente para adquirir resonancias de diagnóstico político. Dicha así, indicaría que el Gobierno perdió el control de la situación, en primer lugar del orden en las calles, y cada quien hace lo que le viene en gana sin detenerse a pensar en las posibles consecuencias para los demás. Cada noche, al regresar a casa, las pantallas de mayor audiencia ratifican el pronóstico de la mañana y funcionan como anticipo de lo que sucederá al día siguiente. Devenido en lugar común, el dicho ya se usa como excusa para llegar tarde o faltar a una cita y, por supuesto, como argumento de crítica a la gestión oficial a favor de alguna tajada de la oposición o de exclusión clasista en contra de los pobres, los trabajadores y los marginales.

Las exageraciones son más creíbles cuando se originan en alguna referencia verídica y, en este caso, es cierto que hay días en que las calles son caóticas, a veces por buenos motivos y otras no tanto. Cuando interrumpen el tránsito las brigadas municipales de reparaciones puede ser una buena causa, pero más de una vez la planificación de los cortes parece obra de algún volado que viaja en helicóptero. En la otra punta de las referencias ejemplares, están esos pequeños grupos que quieren dar a conocer sus opiniones o demandas y primero llaman a la “tele” y luego bajan a la calle. Son los hijos naturales del poder mediático que han sido educados en la idea de que si la TV no exhibe, no existe, y también que sólo se ocupa de lo que tenga rasgos escandalosos. Por lo general, la carencia principal para estas minorías deriva de la ausencia de interlocutores válidos y útiles en el sistema de representación. Uno puede entrevistar a un congresista (diputado, senador) y esperar meses por algún resultado, si es que llega algún día, mientras que un par de apariciones en algún noticiero provoca alguna respuesta. Los primeros en emplear el método de difusión son los políticos que viajan en charter de canal en canal y de programa en programa, poniendo la cara y opinando sobre la agenda que preparan los productores de prensa.

Luego, está la realidad. En primer lugar, la de los pobres y postergados, que son millones aún en las estadísticas oficiales, de manera que lo que se muestra es apenas la punta del iceberg. Para tener una verdadera imagen de caos habría que imaginar el día que varios millones de postergados decidieran acampar al mismo tiempo en la Ciudad Autónoma. Su mera existencia refleja una de las mayores frustraciones después de la crisis de 2001/02. Los años de bonanza que siguieron, con tasas de crecimiento “a la China”, no alcanzaron para reparar los estragos de los períodos de auge de las políticas conservadoras en el último cuarto del siglo XX. La prometida redistribución de la renta fue insuficiente ya no para implantar la justicia social sino, al menos, para restablecer cierto grado de equidad entre los distintos grupos sociales, para achicar las distancias, en lugar de aumentarlas como sucedió, entre ricos y pobres. La muerte diaria de una docena de chicos por desnutrición y otras causas evitables es el más crudo testimonio que acusa a la codicia de algunos y la impotencia de tantos. El acusado central es la elite nacional, oficialistas y opositores, que hacen gárgaras con planes para combatir la pobreza, de los que resulta nada o muy poco.

Los movimientos sociales, en su origen también llamados movimiento nacional piquetero, pese a la diversidad y el vasto número de organizaciones, cada uno agrupado con el territorio como base de pertenencia, apenas si nuclean a minorías del océano de pobreza en todo el país. Es una lástima que salvo algunas crónicas aisladas, el sistema mediático haya ignorado el formidable esfuerzo de trabajo de algunas de estas entidades que crean cooperativas, construyen o urbanizan barriadas humildes, instalan escuelas y centros de salud, producen en talleres propios delantales, zapatillas y otros elementos de la indumentaria básica de sus miembros, cultivan huertas y realizan otras actividades productivas. En cambio, la mayor difusión y condena fue para la actividad de cortes de calles y rutas, aunque el mismo método fue consentido y hasta alabado cuando lo hicieron suyo “la Mesa de Enlace” agropecuaria y sectores de las clases medias. Hoy en día la medida de fuerza se generalizó hasta el grotesco, quitándole legitimidad a un mecanismo de protesta que tiene razones válidas en muchas de sus expresiones cotidianas. Hay que evitar, sobre todo, que el fastidio por los inconvenientes en el tránsito derive en una deliberada actitud cultural clasista que desprecia a “la negrada de mierda”. No es una mera cuestión ideológica porque los valores de la solidaridad comunitaria son indispensables para construir una sociedad integrada, que rechace la violencia y la hostilidad recíprocas. Sería un valioso aporte a la seguridad de todos.

Otra fuente de importancia de la agitación callejera en estos días tiene origen gremial. Algunas de la cabeza sindical, como la violenta manera que usa el sindicato de Hugo Moyano, aliado central del Gobierno, para adherir a transportistas de toda clase de actividades, una actitud que en su momento provocó enconados intercambios de acusaciones con el gremio mercantil y otras áreas de la cadena económica. La mayoría de los conflictos, sin embargo, provienen de una fuente irregular, desde la propia base sindical, y cuestionan los sindicatos que creó Perón a mediados del siglo pasado. Casi como un emblema, está el conflicto en los subtes, cuyo personal quiere crear un sindicato paralelo a la UTA, cuyos dirigentes secundan a Moyano, pero el Ministerio de Trabajo cajonea el expediente, igual que lo hace con la solicitud de personería de la CTA, a lo que se opone la CGT de Moyano.

Todos saben de la admiración de la presidenta Cristina por la OIT (Organización Internacional del Trabajo), tanto que bregó hasta conseguir que el G-20 invitara a una delegación del organismo integrado por patrones, obreros y Estados. La OIT pregona el principio de la libertad sindical con afiliación voluntaria de los obreros del sector, pero la adhesión presidencial no llega a la puntillosidad de cumplir con todos sus mandatos. Sobre todo, porque la estrategia política del kirchnerismo tiene en el aparato sindical tradicional, encabezado por Moyano, uno de sus aliados mayores para la batalla partidaria por el control del peronismo y en la competencia política por la sucesión presidencial. Es difícil, por lo tanto, que el ministro Tomada se deje persuadir por movimientos de base, como el de subtes, aunque tampoco negará en público ya que aparecería desconociendo uno de los principios de la OIT.

Los estrategas de la Casa Rosada podrán justificar en la ética de la necesidad esta absurda negación de legítimas demandas como los de la CTA y de tantos otros movimientos sindicales de base en fábricas y territorios (lo cual abarca a los desocupados en sus lugares de residencia, ya que los sindicatos formales se desentienden del afiliado que pierde el empleo), pero los soportes de coyuntura no alcanzan para disimular que se trata de un aparato anacrónico, vertical, burocratizado, gerenciador de fondos, que pierde afiliados hasta el punto de representar hoy, en verdad, alrededor del diez por ciento de la mano de obra nacional. Oponerse a la evolución democrática de las instituciones políticas y sociales es un compromiso posible, con eventual ganancia en lo inmediato, pero es tan estéril como el intento de detener el tiempo.

J. M. Pasquini Durán

viernes, 6 de noviembre de 2009

El pago de la nueva asignación por hijo universal es automático

La Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSES), informa que en relación a la nueva Asignación por Hijo Universal para Protección Social, el pago es AUTOMÁTICO y los potenciales beneficiarios no deberán acercarse a las delegaciones de ANSES para realizar ningún tipo de trámite.
Se trata de aquellas personas con hijos menores de 18 años o discapacitados, que alguna vez trabajaron en blanco y hoy están desempleadas o estén trabajando en el mercado informal, o se encuentran percibiendo Planes sociales como el Plan Familias y el Plan Jefas y Jefes.
Todas estas personas NO DEBEN ACERCARSE A LAS DELEGACIONES DE ANSES PORQUE EL PAGO SERÁ AUTOMÁTICO A PARTIR DE DICIEMBRE.
ANSES tiene en sus registros a un gran porcentaje de las personas que cuentan con todos los requisitos para acceder a la nueva asignación. El organismo ya está liquidando automáticamente a todas aquellas personas que se encuentran en las bases de ANSES y del Ministerio de Desarrollo Social para que cobren a partir del 1º de diciembre.
A partir del LUNES PRÓXIMO, las personas podrán verificar si están registradas en las bases de datos en:

  • www.anses.gob.ar.
  • Número telefónico gratuito 130.
  • Oficinas del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación.
  • Oficinas de Empleo locales del Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social.
  • Enviando mensaje de texto al 26737 con la palabra “hijos”, luego dejando un espacio, y agregando el número de DNI del padre/madre, luego otro espacio, y después la letra M o F según sea del sexo masculino o femenino. El sistema le informará cuántos hijos tiene registrados. Si no están registrados, deberán acercarse a los lugares habilitados.

Un ejemplo de cómo debe ser enviado el mensaje de texto:
hijos 21444555 f (si el que envía el mensaje es la madre)
hijos 21444555 M (si el que envía el mensaje es el padre)

Aquellas personas que NO ESTÁN REGISTRADAS deberán presentarse en las oficinas mencionas con el DNI de cada uno de los integrantes del grupo familiar y las partidas de nacimiento de cada hijo.

SIN ESTA DOCUMENTACIÓN NO PODRÁN REALIZAR EL TRÁMITE


ANSES garantiza a TODAS las personas habilitadas para cobrar la Asignación por Hijo Universal que podrán hacerlo sin inconvenientes a partir del 1º de diciembre.
En qué consiste la Asignación por Hijo
Los pagos comenzarán a realizarse a partir del 1° de diciembre y consistirá en una suma mensual de 180 pesos por hijo y 720 pesos por hijo con discapacidad.
Abarca a aquellos niños y adolescentes que no perciban otra asignación y pertenezcan a grupos familiares desocupados o que se desempeñen en la actividad informal y ganen menos del salario mínimo, vital y móvil.
El límite de edad para percibir dicha asignación será de 18 años, mientras que para los hijos discapacitados no hay tope de edad, tal cual rige hoy para las asignaciones familiares que abona ANSES.
Hasta los cuatro años, deberá cumplirse el control sanitario y el plan de vacunación obligatoria, y a partir de los 5 años, adicionalmente, deberá acreditarse la concurrencia a establecimientos educativos públicos.
ANSES abonará mensualmente el 80% de la asignación y el 20% restante, cuando se presente la documentación que corrobore la finalización del ciclo lectivo anterior.

"Carrió es una vergüenza para los argentinos porque está pirucha"


El jefe de Gabinete salió a responder la decisión de la diputada electa de denunciar a los Kirchner ante embajadas extranjeras por la creciente ola de violencia que atraviesa el país. "Es una dirigente de poca monta", añadió.

El jefe de Gabinente, Aníbal Fernández, arremetió con todo contra la líder de la Coalición Cívica-ARI, Elisa Carrió, por su decisión de denunciar al matrimonio Kirchner ante embajadas extranjeras por la "inusitada escalada de violencia" que atraviesa el país, y acusó a la dirigente de estar "pirucha" y acusarla de ser “pendular” por haber estado a “la izquierda y a la derecha”.

Fernández, quien salió a desmentir que presionara a empresarios para que inviertan en las transmisiones de fútbol, acusó a la dirigente chaqueña de ser “funcional a los que no quieren que el Gobierno siga siendo gobierno”. Además, descalificó a la diputada electa al asegurar que “le faltan caramelos en el frasco”.

Por si eso fuera poco, Aníbal F. continuó con su descargo y señaló que “esa mujer genera vergüenza a los argentinos. Se supone que son dirigentes de fuste, pero ella termina siendo una dirigente de poca monta que va a otro lugar para llamar la atención", dijo en declaraciones a FM Milenium.

La reacción de Fernández se debe a la decisión de Carrió de enviar cartas a un grupo de embajadas extranjeras para denunciar la existencia de un clima de crispación social y responsabilizar por ello a la presidente Cristina Fernández de Kirchner y a su antecesor y esposo, Néstor Kirchner.

En las misivas, Carrió advierte sobre un presunto escenario de "autoconspiración" impulsado por el "propio" Gobierno, adelantándose supuestamente al recambio legislativo de diciembre en el que el oficialismo perderá la mayoría parlamentaria. Al mismo tiempo, afirma que la oposición tiene la "responsabilidad" de "ayudar" a la jefa de Estado a terminar su mandato.

"La Argentina sufre una inusitada escalada de violencia que tuvo un inicio verbal pero que recientemente ha acentuado aspectos alarmantes de violencia física", subrayó en las cartas la dirigente, en alusión al ataque que sufrió en Jujuy su socio político y titular de la UCR, Gerardo Morales, por parte de un grupo de piqueteros presuntamente vinculados al gobierno.

La matriz de la topadora

La UCEP de Mauricio Macri es hija dilecta de la topadora del brigadier Osvaldo Cacciatore. Esta arrasó con las villas miseria y las viviendas que se interponían en la traza de la autopista 25 de Mayo. La patota del espacio público y también privado erradica a las personas en situación de calle todas las noches, de manera metódica y para que no se note demasiado. Pero sus 444 operativos en siete meses cobraron demasiada visibilidad. Le pusieron una cifra exacta a una política criminal. Ayer se anunció que el grupo formado por 26 agentes del gobierno porteño ya no expulsará con violencia a los indigentes de las veredas, parques y plazas de la ciudad de Buenos Aires. A sus miembros se les asignarán otras funciones.

Sus víctimas desconfían. No creen en el acuerdo al que arribaron el ministro porteño Juan Pablo Piccardo y la defensora del Pueblo, Alicia Pierini. Será porque con la UCEP se institucionalizaron distintos delitos con cobertura estatal. Una solución surgida del acuerdo en el que intervino quien prohijó esta patota, para sus damnificados no tiene crédito. El 8 de marzo de este año, cuando Página/12 publicó en su tapa la primera de una larga serie de notas sobre la Unidad creada por el decreto 1232/08, el abogado de la Defensoría del Pueblo, Ricardo Dios, afirmó: “Esta gente comete delitos y tiene que ir presa”.

Sus delitos llegaron a sede judicial. Una embarazada, Carla Baptista, los denunció por lesiones. Estudios médicos detectaron un desplazamiento de placenta. También se acumularon acusaciones de indigentes que sufrieron ataques de la UCEP en la Defensoría del Pueblo. Pero nadie fue preso. Ni siquiera hay un procesado en la causa que se abrió por una denuncia de la diputada Liliana Parada, la primera persona que desde uno de los tres poderes del Estado porteño actuó con rapidez sobre el problema.

Así como la UCEP tiene una misma matriz política que la topadora del intendente de la última dictadura, las denuncias de los vecinos molestos con los indigentes que les afean sus barrios o les bajan el valor a sus viviendas son también parte del problema. Y demuestran que la falta de sensibilidad con los semejantes, esos despojos humanos que se cuentan de a miles en las calles, le dieron una excelente coartada a Macri para interpretar ese espíritu ciudadano. La UCEP, hay que decirlo, es la catalizadora de esas demandas. Ser pobre e indigente, pero además mimetizarse en el paisaje público, no es compatible con la Buenos Aires que imagina el gobierno porteño en vísperas de los fastos del bicentenario que se avecinan.

Gustavo Veiga